Sede ecoescuela La Arcadia, Institución Educativa El Guayabo
Sede ecoescuela La Arcadia, Institución Educativa El Guayabo
Nací en tierra de paz y de hombres libres, eso dicen de los nacidos en mi pueblo, Fredonia; allá hay músicos, escultores, poetas y yo, Giovani Vanegas, más conocido en este lugar como Nanis. Crecí en una familia humilde y trabajadora, con valores que hoy me forman desde mi ser. Me gusta el sonido de la cascada y el murmullo del viento cuando el ruido deja escuchar. He recorrido diferentes territorios, por trabajo o por placer, y en cada lugar algo dejo o algo me llevo. Hacer amigos es una pasión, al igual que conversar y servir. Llevo 15 años creciendo en la tierra del mango, Santa Bárbara, desde la ruralidad, siempre enfocado en proyectar lo inimaginable, para que muchos se antojen de conocernos.
“Si realmente amas la naturaleza, encontrarás la belleza en todas partes”.
Vincent Van Gogh
Reconocer el territorio desde las particularidades de la ruralidad, las características ambientales y las relaciones que se tejen entre quienes lo habitan emerge como estrategia pedagógica para promover la formación ambiental de los estudiantes de la Institución Educativa El Guayabo, sede La Arcadia.
Allí se fortalecen competencias cognoscitivas, procedimentales y socioemocionales de tipo transversal al currículo, que impactan significativamente las maneras como los estudiantes se relacionan consigo mismos, con los otros, con lo otro y con la naturaleza, en un contexto que espera ser reconocido como reserva natural por la riqueza de sus fuentes hídricas y la presencia de fauna y flora nativa.
Semillas Arcadeñas es un grupo de estudiantes con edades entre los cinco y trece años, de los grados preescolar a quinto de primaria, que pertenecen a Guardianes de la Naturaleza, de Corantioquia, y da respuesta a situaciones y problemáticas auténticas, que les implican a los miembros de la comunidad educativa la toma de posturas en atención a principios de buen vivir, “una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social”.
Contribuye dándole sentido y significado a aquello que se aprende desde la reflexión y problematización de lo cotidiano, una aproximación al conocimiento científico, la identificación y descripción de los ecosistemas y la valoración del conocimiento de diversas personas del entorno comunitario.
Vale la pena reconocer más profundamente el territorio que habitamos, metiéndonos en sus entrañas para encontrar allí la esencia de lo vivo, de lo natural y de la energía del cosmos. La mejor manera de llegar ahí es construyendo camino con quienes allí habitan, sin importar su edad, pero sí el interés por descubrir esa maravilla natural que cada día está pidiendo ayuda para no extinguirse en el tiempo.
Esta propuesta promueve el cuidado del entorno en el que la escuela es el eje central. Ese lugar de encuentro para compartir, discernir y crear, sacando el mayor provecho en favor de la sostenibilidad comunitaria como otra mirada social, territorial y familiar. Para ello, la propuesta se centra en utilizar todos los elementos posibles en conjunto, desde el avistamiento e identificación de cada ave que allí habita hasta trazar rutas hídricas que generen opciones de ecoturismo, con la finalidad de llegar a un punto de encuentro llamado biblioteca comunitaria para descansar, compartir y disfrutar de la lectura al aire libre, o simplemente desde un nicho, hamaca o colchoneta. También existe la posibilidad de llegar a otro espacio, el ecovivero Semillas Arcadeñas, para comprar plantas, sembrar por estaca o por semilla de acuerdo con la clase de planta, orientados por los niños y las niñas de la ecoescuela La Arcadia.
Los procesos comenzaron a gestarse a inicios del año 2018 como una iniciativa ambiental para proteger el recurso hídrico en la comunidad. Luego se fue fortaleciendo por medio de un vivero de árboles nativos que nos sirvieron para sembrar en varios nacimientos de la vereda.
El estudiantado continuó su proceso vinculándose al grupo Guardianes de la Naturaleza en el año 2019. Hoy seguimos en el proceso, pero ahora como parte de la estrategia Ecoescuelas, escogida como una de las 35 ganadoras entre las más de 4000 veredas de esta jurisdicción en Antioquia.
Asimismo, surgieron alianzas y redes de cooperación con instituciones y organizaciones municipales, como apoyo a un primer momento de apropiación del territorio, desde la necesidad emergente de generar mayores niveles de conciencia ambiental. La escuela se fortaleció con este nuevo nombre aumentando sus acciones y proyección comunitaria; sin embargo, las acciones realizadas no transcendían de instancias de reflexión, por lo que fue necesario generar otras acciones de implicación, participación y vinculación en aras de la formación de dicha conciencia ambiental.
Los años 2018 y 2019 favorecieron alianzas con Corantioquia y la transformación de centro educativo rural a ecoescuela, integrando procesos de formación continua en el reconocimiento del entorno vivo, la conservación de los recursos y la disminución de factores de riesgo. El año 2020 representó un reto, por cuanto la pandemia limitaba el contacto físico, y desde allí fueron necesarias acciones de apoyo pedagógico mediadas por las TIC y las guías de trabajo autónomo que apoyaran el desarrollo de competencias ambientales, pero situadas en el entorno del hogar.
El retorno a la presencialidad ha representado una oportunidad para generar transformaciones no solo en el aula, sino también en el ámbito comunitario, desde la necesidad de incorporar acciones ambientales basadas en el principio del buen vivir, un ejercicio pedagógico de empoderamiento de las comunidades y la gestación de la iniciativa Semillas Arcadeñas.
Esta experiencia nos ha fortalecido el trabajo en grupo y las competencias comunicativa e interpretativa al salir del aula para aprender desde la práctica en el ecovivero y en el territorio con roles que los estudiantes pueden tomar de acuerdo con un tema específico: ser periodistas o camarógrafos para entrevistar a la comunidad con preguntas, por ejemplo, sobre las buenas prácticas ambientales, manejo de los residuos sólidos, cuidado de los animales o del agua, entre otras inquietudes que puedan surgir. Los estudiantes se vuelven investigadores, expertos en aves y plantas nativas consultando su nombre común y su nombre científico; luego sistematizan esta información en el álbum pajarero o herbario construido en conjunto escuchando las voces de todos, para después guiar a aquellos caminantes que desean aprender de aquel entorno natural que los espera.
Finalmente, todo este proceso continúa su proyección al gestarse, como uno de sus productos, la biblioteca comunitaria, para el disfrute de propios y extraños que visiten la vereda y busquen un lugar de descanso después de un recorrido aproximado de tres horas, desde el Alto de Minas, Santa Bárbara, a la vereda La Arcadia, avistando aves, plantas, cascadas y paisajes que embellecen ese caminar. Los esperamos en este destino entre las montañas del Suroeste antioqueño cercano.