Sede Indalecio Peláez, Centro Educativo Rural Juan de Dios Carvajal
Sede Indalecio Peláez, Centro Educativo Rural Juan de Dios Carvajal
De niño, entre la noche y la soledad se forma mi alma.
Entre grillos y luciérnagas, el espanto se alza,
pero a mi espíritu una fuerza le da calma.
De ilusiones y sueños se forja el niño que en mi interior habita.
Cambiar yo quiero este mundo entero,
mas lo poco que alcanzo en mi escuela me irrita,
pero luchando descubrí que todo lo quiero y puedo.
Con espíritu libre, en mi lucha creo,
por desafiar este mundo mi vida diera,
mas el deseo de construir un mundo nuevo
me empujó a que yo mismo lo descubriera,
pues solo amar quisiera.
A crecer me enfrento, a vivir dispongo.
A aportar destino este sublime torrente,
y ver al otro crecer sin miedo.
“Los locos abren los caminos que más tarde recorren los grandes sabios”
Carlo Dossi
Los niños, a pesar de asistir a escuelas con recursos limitados, albergan sueños inquebrantables en sus corazones. Sueñan con un futuro diferente, uno en el que puedan romper las cadenas de la adversidad y trascender las barreras que su entorno les impone; y se enfrentan a temáticas que no reflejan su potencial ni sus pasiones.
Los niños poseen una chispa especial, desean convertirse en líderes activos y ven la educación como su boleto hacia un mundo de oportunidades. Volar con el pensamiento, soñar despierto y convertir los sueños en realidad deben ser las puestas en escena de toda metodología activa.
En muchas escuelas los educadores se enfrentan a un desafío constante: ¿cómo inspirar y mantener el interés en un entorno donde las limitaciones financieras son una realidad? Sin embargo, a través de la creatividad y la dedicación es posible diseñar proyectos que despierten el entusiasmo, sin importar las limitaciones presupuestarias o de esquemas educativos.
Teniendo en cuenta que mi presencia en la vereda es una vía de entrada de propuestas para implementar, y que sirve para propiciar la modificación o construcción de nuevos conocimientos, encuentro que mi responsabilidad es ser la puerta que permita esa conexión entre lo urbano y lo rural, entre el retraso y el avance.
Mi gran sueño es mostrar una cara diferente de las metodologías activas, donde se participe, construya, modifique, y, además, se generen nuevos conceptos y el estudiante abandone su posición sumisa, de manera que su conocimiento obedezca a una disciplina investigativa y no a una posición de agente receptor.
Aprovechando la curiosidad, el interés y las ganas de devorar el mundo, me he propuesto posicionarme como un niño más dentro del grupo de estudiantes. Retomando las posibilidades que nos brinda el área de tecnología, me he dado a la tarea de sumergir a los estudiantes de primaria en el mundo de la navegación espacial y en todas las posibilidades que existen para lograrlo.
Con materiales de desecho hemos construido una diversidad de cohetes propulsados con diferentes tipos de fuerzas: empujes de reacción química, combustión, banda elástica y aire comprimido. Algunos de los cohetes fueron construidos con tubos de papel higiénico, a los cuales les agregaron accesorios como alerones y punta rompeviento; otros, con botellas de gaseosa, a los que les añadieron también alerones y punta rompeviento.
Según su propulsión, realizaron:
Cohete de combustión. Fue propulsado con velas volcán; pendía de una pared a otra con un alambre y realizaba el ascenso mediante una cuerda halada por uno de los estudiantes. Es emocionante para ellos hacer el conteo regresivo para su despegue.
Cohete propulsado por el viento. Con un alambre que va de pared a pared, se propulsa el cohete gracias al aire comprimido en una bomba (globo de aire) y con salida reducida; este cohete nos muestra el descenso.
Cohete con alcohol. Este cohete es construido con una botella de gaseosa; dejan la parte de la tapa hacia atrás, le abren un orificio reducido y en la parte delantera le hacen una punta rompeviento con la punta de otra botella de gaseosa. Con alcohol rocían el interior de la botella, tapan y arriman el fuego con una candela; este produce una reacción química que libera energía al contacto con el oxígeno, el cual propulsa el cohete hacia adelante dejando una estela de fuego que emociona a los estudiantes.
Cohete con vinagre y bicarbonato. Este cohete es construido con una botella de gaseosa, y propulsado con la reacción química producida por la mezcla de bicarbonato y vinagre de manzana. Le introducen primero el vinagre y seguidamente, en una bolsita de servilleta, el bicarbonato, pero sin que sea tocado por el vinagre para que no se produzca la reacción antes de tiempo (aquella es suspendida con una cuerda y sostenida con un corcho que entra a presión). Al voltear el cohete, este da tiempo para ubicarlo en la plataforma de lanzamiento, mientras se acumula el gas producido por la mezcla de los componentes. Este cohete sale disparado hacia el aire y a gran velocidad, y alcanza una altura estupenda que embelesa a los niños.
Al mismo tiempo que diseñan cohetes y estructuras para el lanzamiento de estos, a los estudiantes les brindamos información y formación sobre la carta espacial, y recolectan saberes y conceptos autóctonos de los padres acerca de nociones del tiempo, las estrellas, los eclipses, así como historias acerca de los viajes espaciales.
La exploración de la aviación espacial es un vehículo emocionante para empoderar a los niños a construir su propio conocimiento. En lugar de simplemente transmitir datos, este enfoque fomenta la curiosidad y la creatividad, alentando a los niños a ser dinámicos investigadores e innovadores.
En este contexto se convierten en exploradores apasionados, motivados por la fascinación por lo desconocido. Tienen la oportunidad de plantear preguntas, realizar experimentos y buscar respuestas por sí mismos. Esta experiencia les permite desarrollar habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas a medida que trabajan en proyectos relacionados con la aviación espacial. Esta no solo abre las puertas a un vasto universo, sino que también los lleva a convertirse en agentes activos de su propio aprendizaje, con lo que desarrollan habilidades esenciales para transformarse en innovadores y pensadores críticos en el futuro.
La creatividad y la pasión de los educadores pueden superar las limitaciones de recursos en entornos escolares con bajos presupuestos. Proyectos escolares innovadores no solo despiertan el interés de los estudiantes, también empoderan para superar obstáculos y desarrollar habilidades valiosas que les servirán a lo largo de sus vidas.
Darle continuidad al proyecto puede hacer de la escuela un sitio de enseñanza-aprendizaje de interés. Replicar esta estrategia desde cualquier sitio nos obliga a ponernos al nivel de los estudiantes y abandonar un poco nuestra posición de adulto docente; interpretar, soñar y creer deben ser nuestra mayor cualidad.